Gastos deducibles del autónomo
Qué puedes descontar de tus ingresos, qué te va a rechazar Hacienda y cómo se tratan los gastos mixtos.
Un gasto es deducible cuando cumple tres condiciones a la vez: está vinculado a la actividad, está justificado con una factura completa a tu nombre y está anotado en tus libros de registro. Si falla cualquiera de las tres, Hacienda lo rechaza aunque el gasto sea real.
Gastos que no dan problemas
- Las cuotas de la Seguridad Social que pagas como autónomo.
- Compras de mercancías y material fungible de la actividad.
- Servicios de profesionales: asesoría, abogado, diseñador, notaría.
- Alquiler del local y sus suministros, si es exclusivamente profesional.
- Seguros de responsabilidad civil vinculados a la actividad.
- Software, dominios, hosting y herramientas digitales.
- Formación relacionada con tu profesión.
- Publicidad y marketing.
Los gastos mixtos, uno por uno
Trabajar desde casa
Si has declarado tu vivienda como afecta parcialmente a la actividad, puedes deducir la parte proporcional de los gastos de titularidad, como el IBI o la comunidad, según los metros cuadrados afectos. Para los suministros (luz, agua, internet) la regla es distinta: se aplica un 30 % sobre el porcentaje de vivienda afecta, salvo que puedas probar otra proporción.
El coche
A efectos de IRPF, un vehículo solo es deducible si se destina exclusivamente a la actividad, algo que en la práctica se admite en pocos casos: taxis, autoescuelas, transporte de mercancías, agentes comerciales. En IVA la Administración admite de partida deducir el 50 %, y superarlo exige prueba.
Comidas de trabajo
Las comidas propias durante desplazamientos por trabajo son deducibles con límites diarios, siempre que se paguen por medios electrónicos y se produzcan en establecimientos de hostelería. Invitar a un cliente entra dentro de los gastos de atención a clientes, con un límite anual del 1 % de tu facturación.
Ropa
Solo la ropa que sea uniforme o equipo de protección propio de la actividad. Un traje o unos zapatos elegantes no son deducibles por muy necesarios que sean para tu trabajo, porque también sirven para la vida privada.
El error más común
Guardar tiques en lugar de facturas. Un tique de compra no permite deducir el IVA y complica la deducción en el IRPF. Pide siempre factura con tu nombre y tu NIF, incluso en compras pequeñas, y hazte con un sistema para fotografiarlas en el momento: la mayoría de los gastos que se pierden son los que nunca llegaron a registrarse.
Esto es una estimación, no asesoramiento fiscal. Las calculadoras aplican las reglas generales y no contemplan situaciones particulares como escalas autonómicas propias, recargo de equivalencia, módulos, deducciones familiares o actividades exentas.
Antes de presentar cualquier modelo, contrasta el resultado con tu asesoría o con la sede electrónica de la Agencia Tributaria.