Ser autónomo y asalariado a la vez
Por Daniel Díaz Soler · Revisado el
Compaginar una nómina con una actividad por cuenta propia es legal y frecuente, pero cambia tus cuentas de una forma que conviene entender antes.
Se llama pluriactividad y consiste en estar dado de alta a la vez en el régimen general, por tu trabajo por cuenta ajena, y en el RETA, por tu actividad propia. Es perfectamente legal y no necesitas permiso de tu empresa, salvo que tu contrato tenga una cláusula de exclusividad o exista un conflicto de competencia directa.
Cotizas dos veces, y puede que de más
Al estar en dos regímenes, cotizas por ambos. Tu empresa sigue cotizando por ti en el régimen general y tú pagas tu cuota de autónomo.
Aquí aparece un derecho que muchos desconocen: si la suma de lo cotizado por ambas vías supera un límite anual que fija cada año la ley de presupuestos, puedes pedir la devolución de parte del exceso. La Seguridad Social a veces la aplica de oficio, pero no siempre, así que conviene revisarlo. La solicitud tiene plazo, normalmente durante los primeros meses del año siguiente.
El IRPF es donde duele
Este es el punto que pilla desprevenida a casi todo el mundo. El IRPF es progresivo y se calcula sobre la suma de todos tus ingresos, no sobre cada uno por separado.
Tu nómina ya viene con una retención calculada como si ese fuera tu único ingreso. Cuando le sumas los rendimientos de tu actividad, el conjunto sube de tramo y el tipo aplicable es mayor. Resultado: la retención de la nómina se queda corta y la declaración sale a pagar.
No es que pagues de más, es que pagas después y de golpe. La forma de evitar el susto es apartar dinero durante el año, o pedirle a tu empresa que te suba voluntariamente el porcentaje de retención de la nómina, algo a lo que están obligados a acceder si lo solicitas por escrito.
Puedes hacerte una idea con la calculadora de IRPF, sumando ambos ingresos.
¿Tengo que darme de alta por tan poco?
Es la pregunta más repetida de todas, y la respuesta empieza separando dos trámites que la gente confunde.
En Hacienda, sí, siempre. Si vas a tener ingresos por una actividad económica, tienes que presentar el alta censal con el modelo 036, emitir factura y declarar esos ingresos. No hay mínimo exento: da igual que sean 100 € o 10.000 €. Este trámite es gratuito y no lleva cuota asociada, así que no hay motivo para no hacerlo.
En la Seguridad Social, depende. La norma obliga a darse de alta en el RETA a quien ejerce una actividad económica de forma habitual, personal y directa, pero nunca se ha definido qué significa habitual.
De ahí viene lo que verás repetido por todas partes: que si ganas menos del salario mínimo no hace falta. Eso procede de sentencias del Tribunal Supremo que, en casos concretos, usaron ese umbral como indicio de no habitualidad. No es una exención escrita en ninguna ley y la Seguridad Social no lo interpreta así. Si te inspeccionan, puedes defenderte con posibilidades, pero no es una posición cómoda.
En la práctica, lo que inclina la balanza es la recurrencia. Un encargo puntual al año se defiende bien como actividad esporádica. Una cuota mensual de mantenimiento, unas clases todas las semanas o una facturación regular, aunque sea pequeña, son ingresos continuados y ahí el argumento se cae.
Y un cálculo que conviene hacer antes de decidir: con la tarifa plana del primer año, y las ayudas que complementan algunas comunidades autónomas, el coste real de estar en regla el primer año es bastante menor de lo que la mayoría imagina. Puedes ver qué cuota te tocaría y decidir con el número delante.
Si eres funcionario o empleado público
Aquí hay algo que casi nadie menciona y que no es una cuestión fiscal, sino administrativa: el personal al servicio de las Administraciones Públicas está sujeto a la normativa de incompatibilidades.
Eso significa que, antes de iniciar una actividad privada, hay que solicitar y obtener una autorización de compatibilidad. No basta con que a tu jefe le parezca bien ni con que la actividad sea pequeña: es un procedimiento formal que se concede o se deniega, y hay actividades directamente incompatibles, especialmente las que se relacionan con las funciones de tu puesto.
Ejercer sin esa autorización puede acarrear consecuencias disciplinarias, que son un terreno mucho más serio que una sanción tributaria. Si trabajas para cualquier Administración, consúltalo con tu unidad de personal antes de darte de alta, no después.
Tu gestoría probablemente no te lo mencione, porque no es su terreno.
Si vais a facturar dos personas
Otro caso muy frecuente: dos amigos que empiezan a hacer trabajos juntos y deciden que factura uno de los dos y luego se reparten.
Eso genera un problema. Si la factura la emite siempre la misma persona, esos ingresos son suyos íntegros a efectos de IRPF, y pasarle la mitad al otro por transferencia no es un gasto deducible. El que factura acaba tributando por el total, incluido el dinero que no se ha quedado.
Las salidas limpias son tres: que cada uno facture su parte directamente al cliente, que uno le facture al otro como proveedor (con lo que ambos necesitan estar de alta igualmente), o constituir una sociedad cuando el volumen lo justifique.
Conviene resolverlo desde la primera factura, porque reconstruirlo después es mucho más incómodo.
Qué modelos presentas
Los mismos que cualquier autónomo por tu actividad: el IVA trimestral si tu actividad no está exenta, y el modelo 130 si menos del 70 % de tus ingresos de actividad llevan retención. Tu nómina no interviene en esos cálculos.
En la declaración de la renta anual sí se juntan las dos fuentes, cada una en su casilla.
La tarifa plana en pluriactividad
Estar ya cotizando como asalariado no impide acogerse a la tarifa plana si es tu primera alta como autónomo o hace más de dos años que no lo eres. Durante ese primer año pagarás 80 € al mes más el MEI por la parte de autónomo, además de lo que ya te descuentan en la nómina.
Ejemplo: cómo cambia tu renta
Laura cobra una nómina de 24.000 € brutos al año y empieza a dar clases de inglés como autónoma, con un rendimiento neto de 8.000 € al año. Factura a particulares, así que nadie le retiene.
Su empresa le retiene en la nómina como si esos 24.000 € fueran su único ingreso. Pero en la renta se suman: los 8.000 € de la actividad tributan al tipo marginal de Laura, en torno al 30 %, no al 19 % de los primeros euros.
Si presenta el modelo 130 durante el año, habrá adelantado 1.600 € (el 20 % de 8.000 €). En la renta le faltarán todavía unos 800 € por pagar. Si no se lo esperaba, junio será un mal mes.
Preguntas frecuentes
¿Tengo que decírselo a mi empresa?
No estás obligado, salvo que tu contrato tenga un pacto de exclusividad o tu actividad compita directamente con la de tu empresa. En el sector público, en cambio, necesitas autorización de compatibilidad, como se explica arriba.
¿Cotizar dos veces me da derecho a dos pensiones?
No exactamente. Si cumples los requisitos en los dos regímenes, puedes llegar a tener derecho a una pensión en cada uno, pero lo habitual es que las cotizaciones se sumen para calcular una sola, con un tope máximo. Depende de los años cotizados en cada régimen.
Si me quedo en paro, ¿pierdo el paro por ser autónomo?
Cobrar el paro y trabajar como autónomo a la vez solo es posible en casos concretos, como la capitalización de la prestación o la compatibilidad prevista para quien se da de alta como autónomo. Consúltalo con el SEPE antes de darte de alta.
Fuentes
- Seguridad Social, Guía práctica de trabajo autónomo (pluriactividad y devolución de cuotas).
- Ley 53/1984 de incompatibilidades del personal al servicio de las Administraciones Públicas.
- Reglamento del IRPF, artículo 88.5 (solicitud de un tipo de retención mayor en la nómina).
Esto es información general, no asesoramiento fiscal. Explica las reglas generales y no contempla situaciones particulares como escalas autonómicas propias, recargo de equivalencia, módulos, deducciones familiares o actividades exentas.
Antes de presentar cualquier modelo, contrasta tu caso con una asesoría o con la sede electrónica de la Agencia Tributaria o de la Seguridad Social.